Lo que más me gusta es volver a ponerme subversivo. Esa ha sido la actitud. Como lo podía explicar entre risas y perico ese artista una noche en Cave. Ese que parecía a Basquiat. Ahora es solo que me pongan en el tema y me riego —lo que hace que mis amigos se rieguen—. Lo mejor es que no soy mamerto.
En esa subversión, Harlem se hace más importante. No es ajeno a los castigos del neoliberalismo —nuevas torres, más Starbucks, JuanMapu entró al hache y eme— pero sorprende y alegra. Visualizo dos fuerzas de la mano en esta sociedad que emerge. Han abierto un nuevo bar y se ve tan cool tan cool que pinta para un Glide.
Paso a paso pensé que Harlem me hace olvidar a Nueva York y me pone en ese otro lugar con el que sueño. Exagerado tal vez. Es como sueño del sueño.
La 125 es consumo. Solo que también es intercambio y he cambiado tips para una healthy life por unos pocos dólares. Se dirá que me metieron en el cuento, solo que no saben cómo es el tono de estas voces y la personalidad. Voy a intentar el hemp como estoy intentando todo.
Al ponerme vuelvo a poner la cabeza en Irak. No sabía que está lleno de scholars y menos eso que los militares le dijeron a estos manes que en realidad no podían entrar allá. ¿Y entonces por qué no el golpe de estado (come on Collin Powell)? Hay cosas que ellos saben que les falta sangre para hacerlo. Es como si el frío congelara el caudillismo.
Paremos.

Comments (1)
Juan,
Como tu sabes, otra vez te reitero, lo que siempre te he dicho entre tragos, vinil y aspiraciones: cada historia que cuentas tiene ese "hook" que nos atrapa y nos mete en la historia, de tal manera, que cuando llegamos al punto final...Queremos ordenar otro trago para llevar.
Te felicito. Cada historia supera la anterior.
Bueeeno... La china se me esta poniendo agria. Cuidate, hablamos luego.
Tu pana de siempre:
Jensy
Por Bateria, asi me llaman mis amigos | 5 de Agosto 2007 a las 12:47 AM
el 5 de Agosto 2007 00:47