
Ver pelis de Johnny To es satisfacción garantizada. Como Beat Takeshi. El plot lo expone rápido y de ahí sin altibajos hasta el final. Quiero decir que no hay manera de ir al baño o de pensar en la llegada a casa. Se quiere saber la historia de ese grupo de bandidos --sucede que son bandidos-- hasta el final.
En Exiled las mafias de Hong Kong llegan a Macao. Ideal para fotografía de To. La acción al estilo chino con el fondo colonial portugués, como cuando en Mortal Combat uno elige escenario. Y por supuesto, la vida insular siempre presente.
No hay saltos ni volteretas. To es festín polvora, con cinismo y humor. Todos los protagonistas son profesionales del crimen. Cualquiera puede matar al otro. En To los héroes pueden ser heridos. Los héroes mueren. En Exiled mata pronto al hitman que todos queremos. Lo hace martir, y sus amigos siguen en el camino tras cumplir la misión. Lo hacen como los dioses griegos según Nietzche: murieron de risa.
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La confesión es que la mayor parte del tiempo pensé en el traslado de las esculturas. No significa que no tenga sensibilidad para el arte, todo lo contrario, esas empresas absurdamente monumentales me impresionan más. Como Fitzcarraldo rompiendo la loma para cruzar un barco. Con Serra se me cruza Roland Barthes diciendo que hay que dejar de celebrar la esencia de la muerte olvidando que todavía se puede hacer mucho para luchar contra ella. Serra desafía el tiempo, lo aparentemente natural. Implica lucha.
