Dios no juega a los dados está semana. El horóscopo del Voice lo confirma: "amo cuando pruebas cuanto amas estar en la tierra sin poner la atención en ti y si en cualquier otra cosa". Tengo trabajo personal, pero se trata de trabajar mi voz. El resto es humanidad. Si Kristi ya tiene privilegios —de hecho, todos mis amigos tienen privilegios— pues ya imaginarán en una semana como esta. Acepto la sugerencia de un concierto a ojo cerrado.
Pues da mucho gusto que cuando uno está para mirar a cualquier otro lado, se tenga la oportunidad de ver a Renee Neufville. Se presentó anoche en Joe's Pub casi que a la luz de las velas, como si fuera el Harlem Renaissance, algo de película. Jazz, maravilloso jazz. Además cantado porque Renee Neufville entra en esa complejidad. No se hace a un lado. Ella escribe en jazz esos blues. Voz versatil y potente junto a un cuarteto brillante (dos trompetas, un keys, y un bajista). Su figura delgada y alta no pasa desapercibida porque desde ahí le da sentido a sus apuestas. Desde ahí se comunica allí y allá. Toma riesgos en lo que escribe —casi todo sobre los estados del amante— y esto fluye a la hora de interpretarlo, con un humor previo. Nada le queda suelto. Hermosa Renee Neufville.
