Wenders.Descendido sin darme cuenta que por un tiempo hubo alas. Le pusimos dirección a la Gidi y allá está con un chico, una gata y un perro. Polo llegó embadurnado de mujer la otra noche. En casa todo bien. Lo misma en la ciudad. Otras veces no podía sentir la diferencia, pero en este regreso me he encontrado con lo mejor de estar vivo. Siento que no estoy al tanto del dolor, pero lo siento como cuando hay abejas cerca. Entonces no me muevo. No les temo.
Esta vez estoy más solo. Cuando camino la ciudad pienso en la unidad. Se repite. Han desarrollado muchas maneras de estar calmado. Pocos gritan. Hay unidad en el tren, en la espera de la primavera, en el House music, en los deseos creativos.
Ven más cosas. Intentan compartir. Son ingenuos.
