
Buscar tres palos que se aproximen a mi altura. Los que llegan al río. El parque sobre Edgecombe Avenue. En lo más selvático de Central Park.
Es solo un intento de imitar a Shirley Clarke. El viernes por fin pude ver The Cool World. La primera vez que le compré libros a Kurt The Cool World estaba en el paquete. Una deliciosa y conmovedora novela sobre pandillas juveniles en el Harlem cincuentero. Escrita en slang, para mí toda una revelación, el inicio del hip hop.
Y por un poco de research supe que había una película y una cineasta llamada The Connection, también de Shirley Clarke, en 16 milimetros. The Connection es otra historia, también intensa y maravillosa. Especialmente recomendada a los interesados en junkies. O para los que ven independent.
Pero finalmente hubo The Cool World y en pantalla gigante. Shirley Clarke conservó la mayoría de las escenas que me quedaron de la novela como la conversación sobre el oceano en Nueva York y la posterior visita a Coney Island. Por lo que había visto en The Connection y otros cortos, tenía muchas ganas de cómo era The Cool World según Shirley Clarke.
Cinema verité. Pensé en Víctor Gaviria. Un Rodrido D en el Harlem cincuentero. Con los cortes, paneos y fotografías de Shirley Clarke. Su especial manera de registrar la ciudad.
Una intimidad.
*Y se me pasó el brutal score de Dizzy Gillespie.
