Fui eslavo y finougrio antes. Por eso conservo la marioneta que me dio la Súper Estrella. Fue su primer regalo. Un cumpleaños o algo así. Un regalo que no esperaba. Nunca supe si me había gustado pero lo cierto es que la brujita se ha quedado. Es uno de mis muñecos. Cuelga en la entrada de la cocina desde la sala.
Sister T. cuando la vio dijo: "that is egun", y asentó con los labios lo dicho mientras la seguía mirando. Los espíritus de las vidas pasadas.
La primera señal fue la creadora de simulacros que conocí en una boutique. Una cosa de dos meses incomprensible. Al tiempo fue que entramos con la Súper Estrella a la tienda eslava de Long Island City, y ahí fue que se pegó el espíritu de la brujita.
(La marioneta es de madera. Una anciana con falda de gitana y pañoleta).
La KriSpy no es eslava pero lo que me ha pasado con los eslavos me hace pensar una vida pasada fue finougria. O tal vez solo sea que ya nos conociamos con la KriSpy. Entonces solo fui eslavo. Por eso la Kinga apareció de la nada.
Muchas veces un flirteo no es un flirteo. Una sonrisa en el subway no es alguna coquetería. Los espíritus se reconocen. Unos hacen la fuerza de volver a pasar tiempo juntos.
