La sección latina de América corporativa tiene su hang out: Son Cubano en el Meatpacking District. Al lado de donde quedaba el lsupermercado Western Beef (ahora queda la tienda de Apple que funciona veinticuatro siete). Aquí la fonda cubana se encuentra con lo último de la vida nocturna neoyoquina según las revistas de las aerolíneas. Por el color de las personas, las corbatas y el maquillaje me acordé de los bares de Bogotá que también salen en ese tipo de publicaciones.
Pinturas de Cuba cuelgan en la pared opuesta a la barra. Como mi destino ya está escrito quedo sentado frente al cuadro de una santera. Fuma un cigarro, muestra sus collares y lee la baraja española. La lectura es para mí, el único del grupo con barba de naufrago y camisa por fuera del pantalón. El único buscando respuestas en un lugar extraño. Cinco de oros, as de espadas y dos de oros. La situación que tengo. Es el momento de mirar lo cercano y lo lejano al mismo tiempo. Estado mental en modo compasivo. El Tao Te Ching dice que el maestro está disponible para todas las personas. Las de este grupo son tan inteligentes y divertidas como mis amigos artistas. Tal vez vivan con menos libertad e imaginación, pero tienen donde radicar su felicidad. Una familia da mucho por ejemplo. Insisto en su inteligencia. También son pacientes y tienen lomo. Saben cosas que otros no sabemos. Los mayores, los jefes, tienen algo adicional en su aura. Sus ojos muestran una limpieza, como si hubieran aprendido a llorar sin padecer. En J. uno puede ver la niña del colegio. Y W. tiene un hobby que le refresca la vida. Algo se dejó de hacer o tener. Que venga lo que sigue.
