Dirigida por el Feliks Falk, "Wodzirej" (1978) pertenece al grupo de películas polacas hechas en la recta final del sistema comunista que gobernó al país hasta 1989. Como en cintas de Krzysztof Kieslowski y Andrzej Wajda, "Wodzirej" desvela las debilidades del sistema a partir de las desventuras de su proletariado.
El versátil Jerzy Stuhr (aquel peluquero de "Blanco" de Kieslowski) hace de Lutek Danielak, un animador de eventos de segunda clase, con talento reconocido aunque ansioso por alcanzar la celebridad. Su reto es la conducción de un evento televisivo que encumbre su carrera para siempre. Sin pensar sus acciones, Danielak seduce, abandona, chantajea y de más con tal de eliminar los obstáculos que lo alejan de lo que visualiza como su gran día.
Los vicios del animador, que Stuhr interpreta con lujos, no son exclusivos. Por donde Danielak se asoma hay una burocracia muda y una dirigencia hermética. Hay una Polonia tan insatisfecha y corrupta como él, aunque inmóvil. Los animadores tienen la facultad de imponer un ritmo, pero conducen en lo intrascendente. De todos modos, los eventos sociales son los que guardan una salida: una sugerencia repetida es la del elemento extranjero (samba, rock, pop stars). Nada es más exótico y extraordinario.
El héroe de "Wodzirej" es Romek Hawalka, interpretado por Michal Tarkowski (presente en "El hombre de Marmol" de Wajda). Colega y protector de Danielak, Hawalka es aquel monje budista que obtiene cosas cediendo. Es el personaje que se sufre en la silla del teatro porque es el objetivamente bueno. El plot lo pone en las peores situaciones hasta que de manera violenta reivindica a los amigos de la sana competencia y los buenos gestos.
Una década después de "Wodzirej", Falk presentó un Danielak famoso y curtido con la continuación "Bohater Roku" (1987), también con Stuhr y Tarkowski.
