Mensajes del más allá. En pleno Bicentenario declaré independencia de Colombia aunque no fuera estrictamente eso. El florero de mi causa independentista también es insignificante.
Estaba advertido. Por mi hermano hace mucho tiempo, pero hace poco por el Almirante José Prudencio Padilla vía Manuel Zapata Olivella.
"Ahora, fusilado y ahorcado por los aristócratas, espero que mis descendientes accionen los cañones que no disparé aquella mañana en Cartagena".
Obvio que tampoco los voy a disparar. Solamente contra cualquier demonio del corazón.
¿Qué pasó? Nada importante. Tengo tan buena fe que no creo en la mala fe de otros. Me he dado un baño de realidad. Olvidé que hace rato Changó me puso a cumplir mi mandato liberador en la boca de la loba blanca. Justo aquí, bajo un sistema de control, los Ekobios han vuelto a encontrar los misterios. Aquí se revela la traición continua de los criollos. Trato de olvidarlo, de hacerme el loco, ser parte del asunto, traicionar también. Esa venda siempre se cae. Nadie la aprieta fuerte. Mis ojos grandes vuelven a verlo todo y mi corazón pregunta cada vez que Eshu juega sus trucos. Aquí estoy para aprender y descubrir caracter. De eso pende el buen regreso y la liberación definitiva.
