Se acabó el Mundial. ¡Vaya problema! Pensé que venía un descanso merecido tras el deber patológico cumplido. Nada que ver. El fin del Mundial puso más presente la realidad de ser fuerza de trabajo. Contradicciones en mi pensamiento como derrumbe en carretera del trópico.
Cubrir el Mundial (a la distancia, pero diariamente) me dejó claro para que soy bueno. O al menos que es lo que puedo hacer para vivir. Esa certeza acosa.
Obatala para la paciencia. Elegba para la ruta correcta.
La situación que soporto es velar la gobernabilidad corporativa. Como el director Skinner en Los Simpsons, tengo que prender la alarma de pensamiento independiente. Sin ser director, solo un humilde labriego del HTML. Sapo como ciudadano de Arizona. Tengo que decirle no a Julito cada vez que se sale de la caja. Eso duele. Más si es un latino porque a un blanco va y viene. Si no tuviera este blog acumularía tanto que fácil terminaría matando al gerente de la compañía. Con una pistola con silenciador como lo vi en El Custodio, una película argentina.
Fechas límite. Consulta y acción. Un palo que se asoma. Algo tiene que morir de todos modos. Swa.
