Varios tuvieron un buen domingo. En la era de las redes sociales todo se sabe. Hubo encuentros cercanos con la felicidad.
Mi domingo estuvo movido. Hace rato que no hacía tantas cosas. Así lo quería. Sentir que aprovechaba el tiempo, la ciudad. Desde temprano. Un calle desnocida, un nuevo paseo por el Jardín Botánico de El Bronx, un árbol con buena sombra, luego el fútbol, terminar bailando house con la comunidad, Louie Vega a cargo del sermón musical.
Hice tweets de casi todo, excepto del texto de Roberto Bolaño. Tampoco de la película de Kieslowski. La revista Harper's es la que me viene dando las dosis de Bolaño. En inglés que por supuesto no debe ser lo mismo que en español, pero es suficiente. Así voy bien. Ensayo personal sobre la enfermededad y el escritor. En el final dice que "Kafka entendió que los viajes, el sexo y los libros son caminos que llevan a ninguna parte excepto a la pérdida de sí mismo, pero que así y todo deben ser seguidos y ese ser deber perderse para poder encontrarlo de nuevo, o encontrar algo, lo que sea -un libro, una expresión, un objeto mal puesto-- para poder encontrar algo, un método, quizas, y, con un poco de suerte, lo nuevo, que ha estado allí".
Las películas de Kieslowski las administro de una por año. La elegida de este año fue "Camera Buff" con el maravilloso Jerzy Stuhr. Un obrero de pueblo se vuelve cineasta después de comprar una cámara con la que registraría la vida de su primogénita. Se pierde en la cámara, en las imágenes en movimiento. Quiere hacer películas día y noche. Le confiesa a su esposa que encontró algo valioso para su vida. Ella lo abandona. Sus amigos le dicen que lo que hace es hermoso. Se mete en la denuncia. Su jefe le muestra el daño que hizo cuando quiso hacer tantas cosas públicas. Destruye una película sobre su pueblo. Vuelve a la idea original de la vida de su hija recién nacida.
Parece cuestión de las dosis que se toman.
