El festivo de Martin Luther King Day, el verdadero holiday de los aficionados al House Music, fue de indulgencias en la cocina dominicana.
Tradicionalmente Hannah y Ricardo hacen el peregrinaje a Nueva York por amor al House Music. Desde el viernes nos encerramos en mi apartamento a beber y escuchar house music. El domingo dormimos hasta las seis de la tarde, y tipo nueve de la noche estamos bajo el encanto de los beats en honor a Dr. King. También se sabe que Ricardo va a comer Spanish Food (comida caribeña) hasta la saciedad mientras este en Nueva York. Este año los acompañamos en su tarea por culpa del restaurante Punta Cana de la esquina de la calle 162 con Broadway.
Lo descubrimos en la madrugada del sábado. Es un comedor angosto y poco caído, atendido por dos mujeres. Una barra de ocho puestos se impone a tres mesas de dos puestos que poco atraen. La clave de las barras es que la comida se ve antes de pedirla. Ese detalle es un buen aperitivo. Pedimos masitas de puerco, que Ricardo intercaló con un chivo guisado. Pocas veces se puede comer un cerdo tan tierno. Se deshizo en la boca como si fuera un dulce.
Por esa primera impresión decidimos hacer un tour gastronómico por Washington Heights. Descubrimos que los tres golpes (huevos, queso y salami) del desayuno en realidad son cuatro, solo que el Mangú es algo que no se pregunta. La Caridad #2 y Típico Dominicano pasaron la prueba, pero sin igualar a Punta Cana en frescura, sabor y ambiente.
Después del Body & Soul del domingo, tipo tres de la mañana del lunes, volvimos al Punta Cana. Hannah pidió un sancocho que puede ser el mejor in town. Lo hacen con costilla de res, pero sacan el hueso. Nuevamente la carne más blanda que un puré. Por el color verde y lo espeso parecía hecho en fogón de leña. Y por la cocinera uno puede estar en lo cierto: una doña delgada y pequeña, con andar de campesina y pañuelo de colores. Tiene el turno de la noche, que empieza a las diez.
Al otro día fuimos al Galicia, uno de los más tradicionales de los Heights. Una fusión de cocina española con caribeña. Es una buena alternativa a la hora de variar. El sabor era bueno pero la textura de nuestros platos estaba un poco seca. Tal vez haya que llegar a la hora que comienza el lunch o la cena.
En Punta Cana no importa la hora, está abierto 24/7, siempre fresco y caliente.